El Yo consciente


Portada del Libro: «El Yo consciente», MoMA, New York, USA, 2015.

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Foto obra: Portada libro El Yo Consciente by Antonio Romoleroux is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-CompartirIgual 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en https://www.antonioromoleroux.com/es/the-conscius-self/.

Esta obra interdisciplinaria aporta a la función social del arte con una serie de retratos visuales y testimoniales, de personas de diversas edades, condiciones socioeconómicas y culturales cuya importancia radica en su capacidad de superación y que han vivido experiencias de resiliencia, entendida la resiliencia como la capacidad humana, individual y colectiva de superar las adversidades y salir fortalecido de ellas. Los testimonios describen las adversidades que vivieron los protagonistas, cómo las superaron y en qué sentido se fortalecieron de ellas. Los principales objetivos son: crear un espacio de expresión y comunicación, reafirmar la utilidad terapéutica del retrato testimonial, difundir la resiliencia y contribuir a la concientización de que todas las personas poseen esta capacidad durante toda su vida; nadie está exento de desarrollarla en algún momento. Estas imágenes y testimonios pueden servir de inspiración, para que otras personas conscienticen sobre su propio proceso de resiliencia.
Las imágenes y los testimonios fueron realizados en Ecuador, Chile y Estados Unidos.


¿Qué adversidad quiere compartir?
Mi papá estuvo 3 años luchando con un cáncer estomacal y cuando yo cumplí 19 años, o sea a sus 59 años él falleció. Entonces a raíz de no sanar una pérdida, decidí comportarme de una manera irresponsable, drogas, alcohol, no es tanto el fallecimiento de mi papá la situación que me marco, sino las elecciones que hice a continuación de eso.
¿Cuál es su proceso de desarrollo personal?
No fue nada externo, fue algo interno, una decisión de decir: “hasta aquí, no quiero seguir viviendo así”, y fue a los 30 que decidí entrar a la universidad a estudiar veterinaria, era una carrera que yo siempre quise de chiquita y hoy me falta 1 año para graduarme. A parte de eso cambié patrones de conducta, me enfoqué en disciplina que para mí no existía antes; ejercicio, porque me ayuda en algo que fue muy marcado en mí, el estado de ánimo, las emociones.
¿Qué influyó en su resiliencia?
Tanto el amor propio, como el exigirme a mí como ser humano, como mujer, porque nunca lo hice antes, no veía esa necesidad, entonces el que hoy decida salirme de mi comodidad, esforzarme, madurar y que las cosas me cuesten, me hace sentir viva, no es tanto que otra persona me impulse sino yo impulsarme a mí misma. Cuidarme, cuidar mi salud y decidir crecer y decidir vivir.
¿Cómo se siente en la actualidad?
Hoy puedo decir que me siento en paz, tranquila, motivada, no puedo decir que mi vida ha sido maravillosa, no sería ni honesto ni real, pero estoy viviendo una vida sencilla, que es hacer lo que tengo que hacer, encontrar motivación, esperanza en las cosas pequeñas que hago y vivir el día a día, la vida traerá situaciones gratas, situaciones difíciles, a todos nos pasa. Simplemente disfrutar la vida, cada momento y no rendirme como usualmente lo hacía, seguir, teniendo siempre como fundamento el amor propio y el amor hacia los demás.
«Ale» fotografía digital y texto 42×60 cm. 2014


¿Qué adversidad quiere compartir?
Tengo una hernia discal, en la parte lumbar de la columna vertebral.

¿Cuál fue su proceso de superación personal?
Primero fue aceptar. Hubo temor, sí, hubo el temor de no poder salir de ese estado y del hecho de tener que aceptar la cirugía como opción, sin embargo, el temor no le ganó al amor. El dolor fue cediendo a diario, días difíciles en los que mi familia y amigos me ayudaban. Es entonces que el médico me envía a caminar en el agua y si era posible: nadar. Fue únicamente el agua que logró sanar mi cuerpo y mi alma. Desde entonces, hace 3 años aproximadamente, no he parado de nadar.

¿Qué influyó en su proceso de resiliencia?
Mucho tuvo influencia la constancia y el deseo de cambiar, de sanar y pasar a otro nivel, mental y emocional. Pero sobre todo, influyó el hecho de que el tipo de rehabilitación (caminar en el agua y nadar) era (y es) una actividad que produce absoluto bienestar, paz, armonía y amor.

¿Cómo se siente en la actualidad?
Vivo normalmente con una hernia discal. Tengo sensibilidad y sobre todo, la natación se convirtió en mi camino. Es el camino que me ha llevado a encontrar respuestas sobre mi comportamiento, sobre mi perseverancia, sobre mi autoestima y sobre todo mi reconexión, mi integración del cuerpo, de mi mente y de mi alma. El nadar y el estar en el agua hace que pueda vivir en paz.
«Caro» fotografía digital y texto 42×60 cm. 2014


¿Qué adversidad quiere compartir?
Mi adversidad pertenece a mi pasado y es un abuso sexual que sufrí de niño.

¿Cuál es su proceso de superación personal?
Creo que ha sido asumir la responsabilidad de mi vida, puedo determinarme de muchas maneras positivas o negativas pero ante ellas ahora soy responsable, pretendo dejar a un lado lo que pienso y dedicarme al acto de la responsabilidad, eso es lo que a mí me ha forjado y en el error he encontrado que ya no vuelve a ser cíclico, ahora es realmente evolutivo.

¿Qué influyó en su resiliencia?
El haber interiorizado mi proceso de aceptación, eso marcó en mi vida y me dio la pauta para saber qué es lo que puedo hacer con mis problemas con respecto a eso.

¿cómo se siente en la actualidad?
En la actualidad me siento, me escucho, me veo, soy, ya no seré ni fui, soy con lo que soy y soy responsable ahora de lo que hago; me siento tal cual como estoy, bien y mal en el momento, cada momento es distinto y bien y mal sería como muy poco, hay muchos estados, estoy en todos y trasciendo en ellos porque no me detengo en ninguno, ese es realmente mi sentido de superación.
«Andrés» fotografía digital y texto 42×60 cm. 2014


¿Qué adversidad quiere compartir?
A los seis años mis papas se separaron. Después de eso, los problemas con mi mamá, desde violencia, maltrato y no solo de parte de ella sino de familiares en general. A los ocho años, falleció mi abuelito, que era quien se hacía responsable de mí. Pasé de un hogar a otro y eso también me marco mucho, porque nunca pude tener un sitio. Mi mamá había viajado a Estados Unidos y yo quede en gran medida responsable de mi hermano.

¿Cuál es su proceso de realización personal?
Fue cuando ya salí de mi casa; con la ayuda de mi psicóloga empecé a sentirme bien, porque empecé a estudiar, a trabajar, a ser independiente y a poder tomar decisiones, tuve que dejar lo que amaba, a quien amaba, tuve que poner prioridades, y muchas cosas de las que me gustaban no eran mis prioridades, no era lo que me hacía bien; era sacrificar, un sacrificio de los gustos de los placeres; descubrirme, darme a lo desconocido y eso fue un acto de fe, yo no pertenezco a ninguna iglesia pero creció en mi fe, en la vida, luz, en positivismo.

¿Qué influyó en su resiliencia?
Mis 4 primeros años de vida fueron mis ejemplos que me hicieron ser valiente, en un hogar lleno de amor, donde nunca hubo peleas, donde había criterio, arte, música y eso fue lo que yo quería volver a tener, tal vez ya no como en ese entonces, ya no estaba mamá, pero en mi interior tener algo así, música arte, la vida, libertad, buscar una libertad interior. Dentro de todo, mi papá fue un gran ejemplo para mí, sigue siendo porque él me enseño muchas cosas que fueron herramientas para poder salir de esto.

¿Cómo se siente en la actualidad?
Realmente aun no me siento realizada, pero tengo metas, tengo sueños y puedo decir que el día de hoy, tengo un gran día porque ya no es un pasado tormentoso, y no es un futuro desconocido, es un presente grandioso que puedo compartir. Me siento bien, me siento con deseos de vivir más y conocer más, ahora creo que he abierto los ojos y que el mundo es inmenso.
«Emi» fotografía digital y texto 42×60 cm. 2014


¿Qué actividad quiere compartir?
Mi experiencia acerca de una de esas etapas de la vida, que sin que uno se dé cuenta, todo está mal. Todo esto comenzó en el 2011, ya había salido de la casa de mis padres y tenía un título universitario en restauración de arte, pero que para este año no me servía de mucho, no me había sentido tan desgraciada y desdichada en mi vida. Tenía muchos problemas, no me había dado cuenta de lo agresivo que era mi aspecto y mi forma de expresarme. Decidí estudiar un posgrado en Historia de Arte, sin embargo seguía sin conseguir trabajo. Sucedió que mis padres se habían separado, fue un colapso, un golpe que me llevó a la depresión; el dinero siguió escaseando y mi autoestima siguió a la baja. La separación de mis padres, una ruptura amorosa, sin trabajo, sin ahorros, con deudas y la más grande desventaja: sin esperanza de ninguna clase.

¿Cuál fue su proceso de realización personal?
Empecé a conocer a nuevos amigos, ellos me escucharon todo lo que había pasado y escucharon mi dolor, eso fue clave, porque pude expresar lo que estaba sucediendo en mi interior. Por fin pude tener un trabajo de buena remuneración, no era lo que me gustaba, pero ya era una puerta abierta, eso me llenó de mucha alegría porque podía sentirme útil, ha sido un constante cambio que no termina, poner en la balanza lo bueno y lo malo, parar de hacer las mismas cosas sin obtener algo positivo, como culparme de todo, sentirme inferior, recordar una y otra vez momentos de mucho sufrimiento, de sentir que la vida es injusta. Calmé mi mente por un momento, tuve mi tiempo de descanso, otro de búsqueda de respuestas y finalmente de poner en práctica valores morales y espirituales, como la honestidad, la amabilidad, el respeto. Después meses de sacar mi dolor emocional, callé para oír a otros sus experiencias de vida, analicé sus palabras y sobre todo, dejé que estas historias tocaran mis sentimientos, para reconocer que este no fue el final del camino, sino el comienzo de uno más grande.

¿Qué influyó en su proceso de resiliencia?
En primer lugar investigar acerca de qué son y significan los valores espirituales, Uno de estos es el amor, que parte desde uno mismo, por ejemplo, hoy cuido mi cuerpo de sustancias tóxicas como el alcohol y el tabaco, cuido mi mente alejándome de personas agresivas, la prensa amarillista, las confrontaciones de tipo sexistas y racistas, tampoco creo en todo lo que me dicen en la prensa, ahora busco formar mi propia opinión desde varios puntos de vista.
El amor a los demás, ser cortés, tener respeto por toda clase de vida, se me hace indispensable el cultivo de la paciencia y la tolerancia. Tener claro de que sólo y exclusivamente tengo la misión de cambiarme a mí, y que lo puedo transmitir a los demás con el buen ejemplo.

¿Cómo se siente en la actualidad?
Hoy siento que soy una persona nueva, que todo es nuevo, ahora es un continuo aprendizaje que ha rejuvenecido toda mi vida, como cuando eres niño y la curiosidad está despierta como un instinto, así me siento, libre de toda cadena de amargura y de pena, sé que van a venir problemas, pero esa misma curiosidad me hará encontrar la solución, ese es otro sentimiento: ser solución.
Tengo mi hogar, conseguí graduarme de mi especialización, tengo una gama diversa de amigos que tenemos en común el enfrentar la vida tal como es, tengo el cariño de mis padres a pesar de que no están juntos, tengo una nueva relación con un hombre con el que compartimos una misma creencia de vida y fe, tengo mi trabajo, la paciencia y la tolerancia y finalmente vivo con la esperanza de que todo lo mejor vendrá a mi vida, soy y seré feliz porque he escogido hoy ser así.
«Magui» fotografía digital y texto 42×60 cm. 2014


Empezaré contestando la última pregunta…..
Segura de que sí unimos voluntades, este mundo sería distinto. Y para esto, debemos siempre empezar por nosotros mismos, por mover nuestra voluntad, decidirnos a hacerlo. Me siento bendecida, agradecida y humilde.
Vengo de una familia que, como la mayoría, trabajaba para subsistir. Mis padres, con todo su amor y dedicación, plantaron en mí el trabajo, la responsabilidad y la honradez.
Mi sueño como mujer era tener una familia numerosa, ser madre de familia, criar a mis 5 hijos! jugar con ellos y ser muy, muy feliz….como en los cuentos de hadas….propios de una madre / niña de 21 años, ahora tengo 49.
Sin embargo la vida me deparaba otra cosa, a mi hijito amado, el primogénito y para el que tenía una infinidad de sueños, a los seis meses de edad le diagnosticaron una lesión cerebral, según el médico, irreversible y con consecuencias nefastas para su crecimiento y desarrollo……»iba a ser un vegetal”, me dijo el médico……El amor a la vida, la fuerza que sostenía mi vida, el amor y fe en Dios, esa fuerza y/o energía que fluye en todo lo que existe, la esperanza que vive y permanece en mi corazón por siempre, me dieron el valor para NO ACEPTARLO, yo decidí no aceptar esta circunstancia en mi vida , decidí no aceptar esto para la vida de mi hijo, decidí trabajar, hacer todo lo que esté en mis manos, la ciencia, la tecnología, todo para que no se cumpla lo que decía el médico. Con el paso del tiempo, ahora mi hijo tiene 27 años, agradezco a Dios por haberme dado la fuerza y sobre todo el amor para sobrellevar este reto que me ponía la vida, puesto que Luis Alejandro luego de tortuosas terapias para ambos…..logró sostener su cabecita, gatear, caminar, correr….hasta ganó medallas en las competencias escolares….. Si bien en su psicomotricidad gruesa logramos grandes avances, la epilepsia que se le desarrolló a sus siete añitos, fue muy difícil manejarla, si a esto sumamos el retardo mental que tiene derivado de su lesión. Actualmente está aprendiendo las habilidades para lograr su autonomía en las actividades de la vida diaria.
En mi caso, aceptar esta realidad fue terriblemente doloroso, mi vida súbitamente dio un giro irreversible, lloré hasta que no tuve más lágrimas, pero ante la realidad, tenía que seguir adelante. Empecé a investigar todo lo que podía, a buscar los mejores médicos, a darle todas las terapias que podía, a nutrir su cuerpo, mente y corazón con el amor que una madre tiene por su hijito, asumiendo con responsabilidad pero con mucho dolor y frustración también.
He tratado de leer cuanto libro he podido para tratar de entender como funciona nuestro cerebro y poder comprender a Luis y apoyarlo de la mejor manera y, ahí fue donde sucedió el milagro, porque precisamente tratando de ayudar a Luis, me ayude a mí misma….sin saberlo.
Este leer e investigar me ha hecho entender y tomar conciencia de quien soy, de aceptarme como soy, con todos mis «grises”, a comprender que tengo el derecho a llorar, a entender mis limitaciones y superarlas, porque lo más hermoso que en este proceso interno he logrado materializar, es que con amor, pasión y voluntad, las ganas y la decisión de hacerlo, todo se puede lograr. De ahí nació también mi amor hacia el montañismo, puesto que el sentirme tan infinitamente minúscula ante la grandeza de la vida y la naturaleza, me ha dado la humildad pero también la fuerza para lograr los objetivos propuestos. Considero que la montaña es una analogía con la vida misma y por influencia de uno de los «ángeles» que Dios puso en mi vida, me auto diagnostiqué estar en contacto con la naturaleza y subir montañas en lugar de tomar antidepresivos como me había recomendado el psiquiatra días antes.
«Ligia» fotografía digital y texto 42×60 cm. 2014

Joaquin comprimida
¿Qué adversidad quiere compartir?
Depresión y baja autoestima.

¿En que consiste su proceso de realización personal?
Algo que encontré en mi vida y que no sabía direccionarlo es la rebeldía interna, hasta que me di cuenta que nunca me ha gustado la discriminación, el odio o la segregación; sigo siendo rebelde pero ahora hago algo por la gente que está indefensa, el bienestar común es lo que me marca profesionalmente mi vida, claro que esto implica muchas distanciamientos necesarios para trascender material, espiritual, profesional y socialmente.

¿Qué influyó en su resiliencia?
La sicología me ayudo para irme desligando de ciertos preceptos que han estado mal, un tratamiento profesional con un sicólogo y siquiatra me ha ayudado bastante, así como también encontrar gente muy chévere que me ayuda a crecer en mi vida, me han enseñado, sobre todo, caminos espirituales que me dan mucha fortaleza; una de las cosas principales que ha aportado en mi proceso ha sido hablar, porque con la depresión lo que he hecho es retraerme y aislarme, en cambio hablando me libero; me ayuda mucho hacer las cosas en colectivo, creo que es más fácil hacerlo en conjunto. También me he alejado de los tragos porque me tiran hacia abajo. El deporte, lo que implica la disciplina de levantarme temprano, de comer más saludablemente. Tengo que señalar muchísimo el apoyo que ha sido mi familia, hablar con ellos, aceptar a mis padres, esto lo voy aprendiendo día a día. La fuerza del amor espiritual es importantísima.

¿Cómo se siente en la actualidad?
El ir encontrando respuestas sobre mí mismo a través de un trabajo interior me alivia; al igual que ir direccionando la rebeldía y hacer algo en concreto por los que me rodean, en verdad que me alivia. Algunas cosas ya he superado completamente, pero a diario tengo que estar en contacto con mi parte espiritual, que no es una religión o un solo Dios, para mi existen muchos Dioses. Puedo decir que ahora estoy viviendo una vida más centrada, un poco más organizada, tranquilo en unos aspectos y en otros con esa ansiedad de seguir trabajando, es muy linda esa sensación de decir “haz logrado cosas, pero camina más, hay que seguir adelante”.
«Joaquin» fotografía digital y texto 42×60 cm. 2014

Helena comprimida
¿Qué adversidad quiere compartir?
Mi rol como madre-hermana en la adolescencia debido a una grave enfermedad de mi madre (con 14 años quedo a cargo de mis hermanos menores) y la lucha por mi supervivencia. Hija de madre divorciada. Fallece mi madre después de padecer su segunda enfermedad. Un año antes fallece mi abuela materna. Estas muertes tempranas provocaron la disolución familiar. Una vez sola (con 23 años) emprendo mi último año de estudios en artes con una beca y al mismo tiempo empiezo mi lucha para conseguir un techo y comida con mi primer trabajo.

¿Cuál fue su proceso de superación personal?
El arte. La capacidad de crear desde los instintos y la sensibilidad, modelar en arcilla y tallar en madera. En la arcilla yo escapaba de la dureza de la realidad y la soledad y podía proyectarme a mí misma sana y alegre, integrada a la naturaleza, feliz y en armonía; plasmaba los deseos más profundos de mi alma y toda la ternura de la que era y soy capaz. La curiosidad de aprender de manera autónoma, inicié mis estudios en inglés e italiano con algunos cursos privados y la mayoría de auto-aprendizaje. No acepté juicios de valor sobre mí, siempre hubo en mí una voz interior digna, que resistió fiel a una imagen positiva de sí misma a pesar de todo.

¿Qué influyó en su resiliencia?
La recuperación de relaciones familiares positivas con otros círculos de la familia me enseñó a tener una buena actitud ante la vida, salir del papel de víctima, trabajar, seguir adelante y superarme. La ayuda parcial de un psicólogo. Lo más sano fue aislarme de conflictos y enfocar toda mi energía en el auto aprendizaje y la autodisciplina. El mundo interior profundo y la tolerancia a la soledad, desarrollaron mi capacidad de enfoque en mi misma para potenciar mis habilidades. Desarrollé la comunicación verbal, que en mi adolescencia era nula, mi profesor de pintura me infundió mucha confianza, seguridad y positivismo.

¿Cómo se siente en la actualidad?
He superado una grave y peligrosa depresión, he leído mucho sobre psicología y eso me ha ayudado a entender la problemática por la que pasé. El arte me salva. Además está el ser consciente de mi propia capacidad de curarme. Hoy mantengo cordiales relaciones con toda mi familia, por lo que estoy sumamente agradecida con ellos. Esto contribuye de manera fundamental con mi salud emocional, mi identidad y adaptación en Alemania. Hace tres años aprendí a cantar y continúo bailando. Mi lema: no al papel de víctima.
«Helena» fotografía digital y texto 42×60 cm. 2014 Leipzig-Alemania


¿Qué adversidad quiere compartir?
Me caí y me rompí un vertebra; al ser una madre que sale adelante con sus hijos sola, te sientes impotente, desvalida, incluso te preguntas dónde está el ser superior que te cuida, por qué me está sucediendo esto cuando mis hijos dependen de mí y yo no me puedo mover?

¿Cuál fue su proceso de realización personal?
Tuve que estar hospitalizada una semana, fui poco a poco recuperando la fuerza de los brazos, tenía que usar un chaleco con varillas que no me podía sacar, tenía que dormir con esto, estuve seis meses así, por suerte el trabajo de ilustrar con el lápiz digital que uso, me hizo retomar mis actividades de mi profesión; cuando uno tiene este trabajo de ilustrar, trabaja sin parar, uno siente que controla el tiempo, con este episodio me di cuenta que el tiempo lo controla una fuerza superior, que en cualquier momento pueden pasar estos accidentes; uno debe despertarse consiente de que es un nuevo día y dar gracias por todo lo que tiene; esa fue la gran lección de todo esto, el decir “este día estoy bien, brilla el sol, voy avanzando”.

¿Qué influyó en su resiliencia?
Mi mundo de la ilustración de los cuentos que me permite siempre maravillarme de las cosas hermosas, mi trabajo me ayuda mucho en ese sentido, la libertad de dibujar, de vivir dentro del arte, me siento en este proceso de estar evolucionando; el ser consciente de que al cuerpo hay que tratarle bien, hace que uno se cuide y valore más a sí mismo.

¿Cómo se siente en la actualidad?
Yo me siento siempre bendecida por mis hijos, por la ternura de ser madre y por el arte de la ilustración que me fue dado y eso pienso que es lo más valioso en mi vida.
«Eulalia» fotografía digital y texto 42×60 cm. 2014


¿Qué adversidad quiere compartir?
A principios del año 2013, durante los exámenes ginecológicos de rutina que me hago cada año, me detectaron un cáncer de mama, fue una detección a tiempo, es el consuelo que hasta el día de hoy me da el médico, el impacto de la noticia fue muy fuerte y totalmente inesperada, sentí que se acortaban todos mis planes, pero tenía que ser fuerte para darles la noticia a mi marido e hijos. En octubre, mediante una cirugía retiraron una pequeña parte de tejido mamario, luego de 5 días volví al trabajo, no podía quedarme acostada dejando que mi cabeza se lamentara por lo que venía al mes siguiente, 45 sesiones de Radioterapia, para luego de 3 meses comenzar la Hormonoterapia que será más larga, 5 años.

¿Cuál fue su proceso de superación personal?
El proceso es inconsciente, solo las ganas de vivir, de sentir, de mirar, de disfrutar este fragmento de tiempo que es la vida.

¿Qué influyó en su proceso de resiliencia?
El amor, las ganas de vivir y seguir soñando.

¿Cómo se siente en la actualidad?
Me siento plena al saber que aunque a veces no todo es positivo, siempre hay una posibilidad de revertirlo y ser feliz.
«Alejandra» fotografía digital y texto 42×60 cm. 2013, Santiago de Chile.


¿Qué adversidad quiere compartir?
Fui dependiente de corticoides por muchos años producto de un problema dérmico. Recuerdo haber tenido una erupción alérgica en mi piel durante largo tiempo que fue mágicamente “curada” por una crema -costosa pero efectiva- que al principio era una maravilla pero terminó siendo un dolor de cabeza. Cada vez era menos efectiva y requería de mayores cantidades, gasté mucho dinero en ello. Adicionalmente, la concepción alopática de la medicina me planteó una encrucijada casi insoluble, no podía comer “nada con colorantes -incluso frutas y legumbres naturales-, chocolates, nada irritante, ají, no harinas blancas, no alcohol, no cítricos, no tomate, zanahorias, fresas, carne, embutidos, fritos, aceites, etc.”,… pregunté ¿qué podía comer? … la respuesta “coma el resto” me sorprendió mucho, más aún por la falta de apoyo práctico, profesionalismo, nada creativo, con frialdad y carente de empatismo.
Sin opciones tuve que enfrentarme a una situación que aportaba el miedo suficiente como para paralizarme y no disponer de elementos para continuar de pie de una manera digna.

¿Cuál fue su proceso de superación personal?
Antes que buscar de espacios, cosas, alternativas y seres que me ayudaron en el momento justo a superar algunas creencias; encontré las situaciones y personas maravillosas que me ayudaron con paciencia, amor y luz a encontrarme desde diferentes aspectos y facetas.
En primer lugar tuve una mirada introspectiva para ubicar algunos por qué me estaban ocurriendo estas cosas, hasta realizar intuitivamente un viaje -realmente corto- de apenas 15 centímetros y llegar al lugar en donde residen mis emociones. Luego con varias maestras y maestros entender que la dinámica entre sentir y pensar no era coherente conmigo y esto se expresaba física e inconscientemente en mi cuerpo en forma de alergia, producto del rechazo a una inconformidad con varios aspectos de mi vida. Parte del proceso fue trabajar con nuevas ideas, pensamientos y actitudes para cambiar mi estado de ser.

¿Qué influyó en su proceso de resiliencia?
Personas maravillosas que he conocido a lo largo de mi vida a quienes agradezco profundamente, mi decisión personal de cambio para sostenerme hasta eliminar mis pulsiones hasta dejar el uso de medicamentos químicos y probar alternativas que me sirvieron efectivamente.

¿Cómo se siente en la actualidad?
Muy bien! Continúo trabajando cotidianamente en el posicionamiento de ideas y pensamientos que me ayudan a cambiar, sentir y sostener los logros alcanzados.
«Camilo» fotografía digital y texto 42×60 cm. 2014


¿Qué adversidad quiere compartir?
Al nacer tuve poliomielitis esto marcó un camino difícil y de muchos aprendizajes hasta el presente.

¿Cuál fue su proceso de superación personal?
Cuando era niña aprendí a mirar las cosas sencillas de la vida, compartí largos momentos con niños con otros problemas de salud, permaneciendo varios meses en hospitales, sin embargo aprendí a relacionarme con ellos, ser empática con su dolor pero a la vez no perder la capacidad de reír, jugar y comunicarme, luego al crecer me di cuenta que era necesario valorar la fortaleza que tenía para salir adelante, conectarme con mi lado espiritual, buscar alternativas de crecimiento personal para ser más consciente de lo que soy. Fui mamá de dos hermosas hijas, desarrollé mi capacidad de relacionarme con los niños al ser educadora respetándolos tal como son. En el presente busqué un camino diferente y me conecté con mi rebeldía de juventud al sentir que si puede haber un mundo mejor y de qué manera puedo aportar para la sociedad, para el planeta y ser más consciente de que todos somos responsables de lo que vivimos, por esa razón soy parte de un proyecto de comercio justo.

¿Qué influyó en su proceso de resiliencia?
La vivencia de la infancia. El mirar el dolor desde muy cerca. Mi sensibilidad frente a las cosas sencillas. El ser mamá. Mi contacto con los niños. En el presente descubrir que tengo otras habilidades que no las había explorado y las personas que están acompañándome afectivamente.

¿Cómo se siente en la actualidad?
Soy una mujer feliz, cada día siento que estoy viva y esto me ayuda a mirar un nuevo día, amo lo que hago, creo en el amor universal y en un mundo mejor. Me amo a mi misma!
«Alex» fotografía digital y texto 42×60 cm. 2014


¿Qué adversidad quiere compartir?
Yo sufrí un trauma craneal severo, una parálisis del lado derecho de mi cuerpo y permanecí en coma alrededor de 3 semanas a raíz de un accidente automovilístico, con muchas secuelas.

¿Cuál fue su proceso de superación personal?
El proceso de superación personal, creo que lo sentí años después, ya que durante casi 3 años estuve recuperándome con muchísimas terapias, como terapia física, aprendiendo a darme la vuelta en la cama, hasta terapia ocupacional, y otras, ya que mi mano derecha estaba según una de las terapistas que tuve, muerta. Ahora, 9 años después, soy licenciada en Diseño de joyas y orfebre. Muchas personas saben lo que me paso, pero las que no saben, no pensarían que alguna vez me haya pasado nada.
Mi superación personal la vivo a diario, teniendo una vida como cualquier otra persona.

¿Qué influyó en su proceso de resiliencia?
El amor infinito de mi familia y amigos, estoy 100% segura que no lo habría logrado de otra manera.

¿Cómo se siente en la actualidad?
Actualmente, me siento como cualquier otra persona, creo que esa es la mejor recompensa.
«Maria Jose» fotografía digital y texto 42×60 cm. 2014


Adicción, Recuperación y Resiliencia.
Atravesé una etapa de consumo desde los 12 años, hasta los 19, cuando ingrese a una comunidad terapéutica en la ciudad de Milagro en la provincia del Guayas.
A raíz de las experiencias ganadas en la época de consumo como la posterior etapa en recuperación, marcaron los lineamientos por los cuales he pasado con aciertos y errores, cometiéndolos a cada instante, pero sobre todo aprendiendo de ellos, aunque no de todos.
Hoy en día gracias a estas etapas de aprendizaje que pase en mi vida se me ha permitido apoyar a lo largo de años a personas que estén atravesando por problemas similares ya sea de manera directa o indirecta y desde escenarios muy distintos que permiten dar la mano desde distintos escenarios, al conocer que es un fenómeno difícil de dar explicación por los factores que lo causan y los problemas que genera no solo para la persona sino para la familia y la comunidad en sí.

Transcurrido ya algunos años de aquella situación en la que mi vida se vio cercada, despojado de cualquier oportunidad y esperanza debido a barreras mentales más que físicas, perdiendo todo aspecto positivo que algún día pensé tener, sumido en un mundo de caos, un mundo en el que vivir era un círculo vicioso, una rutina de autodestrucción viviendo de fantasías y fantasmas de días mejores, me veía tocar cada día un fondo tras otro. Pensé que eso era normal, que así debía vivir, eso era lo que me gustaba y me permitía adentrarme más en esa falsa realidad que mi mente se encargaba de crear bajo esas circunstancias.

Un encierro oportuno, encontrarme con personas iguales a mí, que compartíamos la misma cárcel en nuestras mentes, me permitió abrir la mía y darme cuenta que existe un mundo distinto al que había creado, que mis capacidades y habilidades seguían intactas que simplemente debía revivirlas, que me estaban esperando, que el mundo y mi vida no eran esa rutina y que las oportunidades las hago yo, no el mundo.
«Andrés» fotografía digital y texto 42×60 cm. 2014

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